¿Escribir a mano, a máquina, en celular o en computadora? 🤔
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- 3 jul 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 11 jul 2020
Ernest Hemingway escribía en el dormitorio de su casa de La Habana. Tenía un estudio en una esquina de la planta alta pero prefería trabajar en su habitación. ‘La torre’, como él la llamaba, solía estar vacía. Sólo la visitaba cuando alguno de sus personajes lo llevaba hasta allí.

Trabajar en pijama y en cualquier sitio no es un invento del siglo XXI. Hemingway escribía en su casa, en hoteles, en bares. «Trabajo muy bien en cualquier sitio», comentó a Plimpton. El único obstáculo era el mismo que el actual: las interrupciones.«El teléfono y las visitas son los destructores del trabajo. Puedes escribir en cualquier momento que la gente te deje solo y no te interrumpa».
Aunque al menos se salvó del correo electrónico y WhatsApp.
"Lo más doloroso es perderse en el proceso de amar demasiado a alguien y olvidar que también es especial."
Ernest Hemingway es uno de los escritores más importantes de la historia. Este autor es uno de los grandes referentes de la literatura norteamericana, conocido por obras como El viejo y el mar o Adiós a las armas, y ganador de un Premio Nobel y un Pulitzer.
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El autor de Las nieves del Kilimanjaro y otros cuentos empezaba todos sus relatos con un lápiz y un papel blanco. Al lado, tenía siempre su máquina, que usaba para construir las partes sencillas (como los diálogos, según decía) y cuando tenía muy claro qué iba contar. Con el tiempo, su letra se fue haciendo más grande y aniñada. Apenas usaba mayúsculas y signos de puntuación, y a menudo, en vez de un punto, escribía una ‘X’.
"Por qué, cariño, no vivo en absoluto cuando no estoy contigo."
El Premio Pulitzer (1953) y Nobel de literatura (1954) anotaba todos los días, en una lámina en la pared, las palabras que había escrito. Era su forma de visualizar cómo había ido el día de trabajo: «450, 575, 462, 1250, 512». El objetivo era alcanzar unas 500 o 600. Nunca dijo que escribir fuera ni rápido ni fácil. Esos extraños picos de sobre esfuerzo que superan las mil palabras sólo se justificaban por una causa: poder ir a pescar o cazar al día siguiente sin remordimientos.
Hemingway era un hombre de rutinas. Al amanecer se levantaba para trabajar hasta las 11 o las 12 del mediodía. A esa hora paraba e iba a nadar. Trabajaba rodeado de libros y siempre estaba leyendo alguno. Tenía cientos por todas las habitaciones de su casa. De Virginia Wolf, Ben Ames Williams, Charles A. Beard, Peggy Wood, Baldwin, T.S. Elliot.
Te dejo en Epub y PDF Las nieves del Kilimanjaro y otros cuentos.
Los relatos del presente volumen reflejan el alma abierta del escritor, que se desnuda ante nuestros ojos a través de una prosa que pone de relieve los miedos y las ilusiones del ser humano ante el peligro, la muerte y, sobre todo, la vida. En ellos se refleja su obsesión con actividades tales como el boxeo, la caza mayor, y la guerra. Ofrecen poderosos retratos de cómo los hombres se enfrentan al miedo de la muerte, y el vacío de sus vidas.
Incluye:
Las nieves del Kilimanjaro
La vida feliz de Francis Macomber
Campamento indio
El médico y su mujer
El fin de algo
El vendaval de tres días
El luchador
Un relato muy corto
El regreso del soldado
El revolucionario
El gato bajo la lluvia
Fuera de temporada
«Cross Country» en la nieve
El padre
El río de los dos corazones.

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