Curzio Malaparte
- BUSCALIBROS 📚
- 21 ene 2021
- 6 Min. de lectura

Seguramente cuando pensamos en el arte italiano nos vienen a la cabeza personajes muy famosos como Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, o tal vez recordemos el genio de Humberto Eco y del cineasta Pier Paolo Pasolini quien también tiene una buena cantidad de escritos por lo que podemos encontrarlo también en esta categoría de “escritor”, pero en esta ocasión nos referiremos a Curzio Malaparte, un escritor italiano que retrató experiencias de guerra y anécdotas que escuchó de parte de civiles, y en su mayoría, soldados que conoció durante sus viajes como corresponsal de guerra de la Italia fascista, aunque fueron escritos de una forma bastante exagerada, sin embargo dan cuenta de la barbarie y la decadencia humana.
Conocí este autor gracias al libro “La piel” de 1949 y más tarde por “Kaputt”, publicado por primera vez en 1944, ambos tienen historias sobre la segunda guerra mundial y algunas anécdotas las cuales casi siempre terminan en tragedias, la combinación de su narrativa y el desgarro que algunas de sus historias contaban fue lo que me atrajo, una vez que terminé dichos libros investigué un poco sobre su persona y fue cuando descubrí que tuvo una vida bastante movida y peligrosa, más de lo normal y mucho muy interesante, aunado a esto en ambas novelas aparece una mezcla de idiomas que pueden resultar confusas, y que, dependiendo de la edición que estemos leyendo pareciera más un error, pero Malaparte creía que estas voces extranjeras y diferentes tenían un poder en el texto.
Su nombre real no era Curzio Malaparte, sino Kurt Erich Suckert, hijo de un alemán protestante y una italiana católica nació el 9 de junio de 1898. Durante su vida no pudo identificarse con alguna de esas religiones, sin embargo, al final de sus días decide convertirse al cristianismo y recibir la comunión y la unción de los enfermos. Muere de cáncer de pulmón el 19 de julio de 1957 en Roma.
En los inicios de su vida adulta, Kurt Suckert comulgaba con las ideas fascistas de Mussolini, tanto así que militaba en su partido. Luego de tener una serie de desavenencias y diferencias ideológicas con Mussolini, lo criticaría por medio de una serie de publicaciones que acabarían formando un libro que conocemos como Don Camaleón lo hará ser apresado. Luego de ser liberado se irá de Italia y no regresará hasta 1943, cuando recibe la noticia estando él en Finlandia de la caída de Mussolini, viajará y se instalaría en Capri donde presenció el desembarco del ejército aliado.
Podemos leer en el prólogo de Kaputt que las historias están situados entre 1941 y 1942 de acuerdo a los indicios que dejó el autor en sus diarios, pero la escritura del libro terminará hasta 1944 como se mencionó al inicio. Podemos leer en la introducción de Kaputt que el autor menciona estos datos también:
“Retomé la redacción de Kaputt durante mi estancia en Polonia y en el frente de Smolensk, en 1942. Terminé el libro, a excepción del último capítulo, durante los dos años que pasé en Finlandia. Antes de volver a Italia dividí el manuscrito en tres partes.”
Esos tres manuscritos luego de viajar por Europa llegarán a Italia en 1944, y les habían sido confiados a: conde Agustín de Foxá, el príncipe Dinu Cantemir y a Titu Mihâilescu.
Para esa época la guerra aún estaba haciendo estragos en Europa, Italia era constantemente bombardeada por los alemanes, todo lo que respecta al arte y la cultura se encontraba en segundo plano, pues las necesidades sociales eran distintas, las personas querían sobrevivir, alimentar a sus familias, y comprar libros no estaba cerca de ser una prioridad. Incluso imprimir un libro resultaba sumamente costoso por dos situaciones, en primera los cortes de suministros, tanto eléctricos como de carbón o petróleo; y segundo, los materiales de imprenta eran escasos.

La Piel fue publicada en 1949, no en la natal Italia de Kurt, sino en Francia, Alemania y España, sería hasta unos meses después que llegaría a su patria, y las reacciones que recibiría su novela tal vez serían las que le reafirmarían lo que plasmó en ella; desprestigiaron su novela y a él, además tanto la Iglesia Católica como la ciudad de Nápoles prohibieron su obra. Del original italiano de La piel se conocen tres redacciones con variantes: la publicación por entregas en la revista Martedì (entre abril y junio de 1948), la princeps en el sello Aria d’Italia (1949) y la reedición en las obras completas de Malaparte de la editorial Vallecchi, al cuidado de Enrico Falqui. Esta información la podemos encontrar en la introducción a la edición al español de la editorial Galaxia Gutenberg.
Sobre La Piel, podemos ver que es un libro que enmarca la pobreza y miseria del pueblo napolitano a la llegada del ejército aliado, aunque no se trata de las miserias de “un pueblo” devastado por la guerra, se trata de un reflejo del alma humana, que es capaz de asombrar por la magnitud del mal que pueden hacer. Algo ya visto en los juicios de Nuremberg donde se presentaron evidencias y testimonios de los actos realizados en los campos de concentración durante la llamada solución final. Cuando hablamos del mal en el mundo hablamos de lo conocido, de lo que hemos escuchado o lo que nos ha acontecido a través de la experiencia, es decir, nos recuerda que el mal existe porque alguien lo está observando, lo está viviendo y sufriendo, ese será el papel de los soldados estadounidenses que llegan a tomar control de Nápoles, y que han sido ajenos a la miseria tan grande a la que se enfrentan. Algunos miraban y creían que encontrarían la cuna de la cultura, pero lo único que hayan es la decadencia de un pueblo sufriente y que lo único que puede hacer es abrazar ese sufrimiento. Malaparte dice: “Cristo era Napolitano”, esto naturalmente causa molestias a su compañero americano llamado Jack, quien solo le contesta “no digas tonterías”. Esta y otras tonterías que Malaparte les cuenta a los americanos nos harán verlo de la misma manera, en otra ocasión le dirá en francés “Tu me dégoutes”, y esa es una sensación que nos deja Malaparte en buena parte de sus comentarios, pero a pesar de ello no deja de lado el lado humano que hay detrás de todo.
A lo largo de este libro vamos a encontrar en Malaparte una especie de Virgilio, que nos va a guiar por los sufrimientos de las personas, va a ser un guía, nos explicará la razón de que estén sufriendo y nos llevará a diferentes lugares para terminar su recorrido, y que, como en La Divina Comedia él no puede acceder al paraíso. Es bastante posible que la personalidad de Malaparte no haya sido muy diferente a la expresada en este libro, a quien vemos como un cínico compasivo de su gente. En esta época muy difícilmente podría triunfar una novela de esta naturaleza, pues en ocasiones si llega a ser demasiado cruda la narración, en ciertas personas puede producir malestar, pero para otras lo entienden como un simple reflejo de la realidad; es por esto que un lector debería hacer una lectura con un contexto de la lectura que tiene en sus manos, a veces los prólogos ayudan mucho a esto, pero no es siempre la regla. Creo que el paso de una novela a la otra se ve reflejada en el realismo con el que nos narra ciertas historias, en cómo recrea la ciudad y a las personas que habitan en ella, ya no veremos escenarios congelados con cadáveres de soldados usados para señalar como en Kaputt, pero sí veremos desesperanza y pobreza, la cual sigue siendo cruda. Dice Malaparte en su prólogo a Kaputt: “Con todo, entre los protagonistas de este libro, la guerra no es más que un personaje secundario. Podríamos decir que tiene valor tan sólo como pretexto”. Dicho esto aplicamos el mismo criterio para La Piel. La invitación a conocer a este autor está hecha y te invito a darle una lectura a alguna de sus obras adquiriéndolas en la librería más cercana, en el siguiente enlace podrás encontrar en formato pdf el libro La Piel, solo debes saltar el acortador de enlaces y descargarlo directamente, o si lo prefieres te invito a usar nuestra app para buscarlos.
FSRP
Comments